Un reciente informe en España muestra una caída preocupante en la elección de productos ecológicos y sociales. El alto costo de vida, la desconfianza en las marcas y una creciente apatía ambiental son las claves de este retroceso.
La advertencia global de Naciones Unidas sobre el agotamiento de los recursos hídricos resuena con fuerza en crisis humanitarias como las de Gaza e Iraq, donde la falta de agua ya tiene consecuencias mortales.
Un nuevo estudio revela que pesticidas, ftalatos, PFAs y bisfenoles no solo amenazan nuestro bienestar, sino que también imponen una carga económica devastadora a nivel mundial, superando los 2 billones de dólares en costos sanitarios y ambientales.
Una investigación de la Universidad de Viena recalcula la magnitud del problema, señalando a la superficie terrestre como la principal fuente de estas partículas contaminantes, aunque en una cantidad menor a la que se temía.
Una advertencia de la Fundación Renovables pone sobre la mesa el debate sobre el futuro energético español. Sostienen que mantener operativas las centrales atómicas más allá de lo pactado crearía un cuello de botella para la inversión en solar y eólica.
Más allá de los árboles, los bosques públicos son un tesoro de biodiversidad y un escudo climático. Pero para gestionarlos eficazmente, primero debemos aprender a leer su historia, escrita en datos.
Más allá de la sequía, el planeta enfrenta un colapso sistémico de sus reservas de agua dulce. Hemos gastado no solo el ingreso anual, sino los ahorros milenarios, con consecuencias que ya son irreversibles.
Un nuevo informe de Naciones Unidas utiliza un término económico para describir una crisis ecológica: hemos gastado más agua de la que el planeta puede reponer, y las consecuencias ya son irreversibles para muchos ríos, lagos y glaciares.
Un nuevo estudio revela que solo el 10% de los vuelos en Europa, concentrados en noches de otoño e invierno, son responsables del 25% del calentamiento generado por las estelas de condensación. La solución podría estar en una mejor planificación.
El precio que pagamos en el supermercado no incluye el impacto en el clima, el agua o la biodiversidad. Crece la propuesta de expertos para que los alimentos más dañinos sean más caros, buscando transformar el mercado hacia la sostenibilidad.