La contaminación plástica se ha convertido en una de las mayores amenazas ambientales y sanitarias del siglo XXI. Su omnipresencia, persistencia y toxicidad afectan ecosistemas, salud humana y economías por igual. Pese a este panorama alarmante, los esfuerzos por alcanzar un tratado internacional jurídicamente vinculante para reducir la producción de plásticos siguen trabados en un complejo escenario de presiones políticas, intereses corporativos y desacuerdos diplomáticos.
El plástico está presente en casi todos los objetos que usamos a diario y ocasiona una marea de contaminación. Para contenerla, los líderes mundiales acordaron, en...