En medio de un paisaje marcado por el crecimiento urbano, las huellas de la industrialización y el pasivo ambiental que arrastran décadas de consumo descontrolado, una revolución silenciosa comienza a tomar forma en Chile. Miles de neumáticos en desuso, que antes se acumulaban en vertederos clandestinos o terminaban en barricadas durante protestas, hoy encuentran un destino diferente: son transformados en combustibles, acero reutilizable y materias primas valiosas gracias a la pirólisis, una tecnología avanzada y amigable con el ambiente que promete cambiar las reglas del reciclaje