En pleno pico de la temporada, el Atlántico registra una actividad ciclónica inusualmente baja, contrastando con un Pacífico hiperactivo. La ciencia apunta a El Niño como el gran regulador atmosférico detrás de este fenómeno.
Un equipo científico confirma la existencia de una inmensa reserva de agua de baja salinidad frente a la costa de Estados Unidos, un legado de la Edad de Hielo que plantea nuevas esperanzas y complejos desafíos para un mundo sediento.