La presencia persistente de mosquitos dejó de ser una simple molestia estacional y se convirtió en una señal de un problema ambiental de mayor profundidad. En ese marco, la deforestación aparece como un factor determinante que altera los equilibrios ecológicos y acerca los riesgos sanitarios a las poblaciones humanas.
Un nuevo estudio revela una conexión preocupante: a medida que alteramos los ecosistemas, los mosquitos que antes se alimentaban de fauna silvestre ahora nos eligen como su principal fuente de alimento, aumentando los riesgos para la salud.