Mientras 170 millones de norteamericanos se enfrentan a un frío extremo, las declaraciones del expresidente reabren el debate crucial: la diferencia entre el tiempo meteorológico de un día y las tendencias climáticas de décadas.
El exceso de calor acumulado en los mares no es solo una cifra; es el motor de una nueva era de inestabilidad climática que amenaza la biodiversidad y la seguridad global.