La advertencia global de Naciones Unidas sobre el agotamiento de los recursos hídricos resuena con fuerza en crisis humanitarias como las de Gaza e Iraq, donde la falta de agua ya tiene consecuencias mortales.
Más allá de la sequía, el planeta enfrenta un colapso sistémico de sus reservas de agua dulce. Hemos gastado no solo el ingreso anual, sino los ahorros milenarios, con consecuencias que ya son irreversibles.
Un nuevo informe de Naciones Unidas utiliza un término económico para describir una crisis ecológica: hemos gastado más agua de la que el planeta puede reponer, y las consecuencias ya son irreversibles para muchos ríos, lagos y glaciares.