Un nuevo estudio revela que pesticidas, ftalatos, PFAs y bisfenoles no solo amenazan nuestro bienestar, sino que también imponen una carga económica devastadora a nivel mundial, superando los 2 billones de dólares en costos sanitarios y ambientales.
El precio que pagamos en el supermercado no incluye el impacto en el clima, el agua o la biodiversidad. Crece la propuesta de expertos para que los alimentos más dañinos sean más caros, buscando transformar el mercado hacia la sostenibilidad.