La advertencia global de Naciones Unidas sobre el agotamiento de los recursos hídricos resuena con fuerza en crisis humanitarias como las de Gaza e Iraq, donde la falta de agua ya tiene consecuencias mortales.
Más allá de la sequía, el planeta enfrenta un colapso sistémico de sus reservas de agua dulce. Hemos gastado no solo el ingreso anual, sino los ahorros milenarios, con consecuencias que ya son irreversibles.
Más allá de ser esencial para la vida, la gestión del agua se ha convertido en el desafío central del siglo XXI. De la contaminación a la escasez, las decisiones que tomemos hoy moldearán la sociedad del mañana.