martes, abril 16, 2024
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El Coludo grande, una bella especie de los pastizales del sur de Misiones

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Coludo grande

En áreas de pastizales nativos que aún subsisten  en el sur de Misiones – ecorregión de los campos y malezales – habita, entre otras, está bella especie: el Coludo grande (Emberizoides herbicola). Pertenece al grupo de los emberízidos, actualmente unificado con los fruteros en la familia Thraupidae,  la cual comparte con más de 90 especies. En Argentina integra el género junto con el Coludo chico (Emberizoides ypiranganus).

 

 

A través de una alianza con Aves Argentinas, la centenaria organización ambientalista que impulsa su Programa Bosque Atlántico, compartimos en forma semanal algunos de los secretos sobre la biodiversidad de las especies de aves del país, y de nuestra Maravilla Natural Argentina, la Selva Misionera. Exclusivo de Misiones Online.

 

Habita las grandes áreas abiertas de Sudamérica con dos poblaciones disyuntas entre sí. Una al norte de la Amazonía que ocupa la extensión de los llanos de Venezuela, Colombia y Guayanas; y otra, al sur, que se distribuye más ampliamente por sabanas, pastizales y humedales de Brasil, Paraguay, Bolivia, Uruguay y nordeste de Argentina.

 

En nuestro país se lo encuentra en las provincias de Corrientes, este de Chaco y Formosa, norte de Santa y Entre Ríos, y en el extremo sur de Misiones.

 

Coludo Grande. Foto Marcelo Javier Wioneczak.

 

El Coludo grande es un pájaro mediano de unos 18 cm de longitud y que pesa unos 28 gramos. Tiene un plumaje discreto, donde predominan los tonos pardo o cráceo por arriba y grisáceo por abajo.

 

En las partes dorsales presenta estrías negras y una ligera ceja amarillenta. Las cubiertas del ala y rebordes de las remeras presentan tonos verdoso amarillento. La cola es larga y escalonada y con las plumas terminadas en puntas.

 

El pico anaranjado con el culmen negro y ligeramente curvado, y las  patas son de color amarillento. Macho y hembra son similares, y los juveniles son más contrastados en estriado dorsal y con las partes ventrales y cejas amarillentas.

 

Convive con su congénere, el ya mencionado Coludo chico, siendo muy parecidos en comportamiento y coloración, pero sus vocalizaciones son diferentes. También recuerda, al más conocido y ampliamente distribuido Verdón (Embernagra platensis) y se del mismo modo, se los puede encontrar juntos.

 

No tiene hábitos migratorios, y se lo ve en parejas o en grupos familiares. En invierno puede formar grupos reducidos, incluso junto con otras especies del pastizal.

 

Su vuelo es bajo y corto sobre el dosel del pasto, y lleva la cola flameando. Es difícil de observar por su costumbre de ocultarse entre la vegetación densa, donde se desplaza ágilmente y a cubierto; pero se posa en una percha alta y expuesta para vocalizar. Emite un canto que modula en forma ascendente y luego descendente, además de una voz aguda y monosilábica que suena “tsi… tsi..ui…”

 

De su dieta poco se conoce, aunque se sabe que consume artrópodos y otros invertebrados. Según algunos autores, podría consumir también semillas de gramíneas que encuentra en o cerca del suelo. Al respecto, en el este de la provincia de Formosa se ha documentado la presencia del Coludo grande, junto con otras aves especialistas exclusivos en pastizales como el Yetapá de collar (Alectrurus risora) o el ya citado Verdón, siguiendo desplazamientos de hormigas legionarias de la especie conocida popularmente como “verijera” (Labidus praedator) que incursionan en los pastizales.

 

Esto genera el fácil acceso de las aves para capturar los insectos que huyen de la “corrección”. El mismo comportamiento fue observado, siguiendo los desplazamientos de los Gualacates (Euphractes sexcinctus) que se mueven por el piso del pastizal.

 

Su historia natural es poco conocida y escasamente documentada. Datos de la provincia de Formosa señalan una temporada reproductiva comprendida entre octubre y marzo.

 


Foto: Alejandro Di Giácomo

 

Construye un nido bien elaborado con forma de semiesfera profunda y compacta que ubica muy bien oculto dentro de la mata de pastos densos, incluso con suelo inundado, situado entre los 15 y 50 cm de altura. Emplea en su construcción hojas secas de los mismos pastos, revistiendo el interior con fibras vegetales más finas.

 

Los huevos son puestos en días sucesivos, y la nidada comprende 2 o 3 huevos de color blanco, ligeramente rosados cuando están frescos, con algunas manchas rufas, negras y violáceas que se hacen más densas en el polo mayor, y donde pueden formar una corona agrupada.

 

Incuba solo la hembra, durante 12 o 13 días, pero ambos padres alimentan a los pichones que permanecen entre 10 y 13 días en el nido. Puede realizar más de una postura por temporada.

 

También para el este de Formosa, el Coludo grande ha sido reportado como presa de dos aves rapaces generalistas y que cazan en ambientes bien abiertos, como son el Halcón plomizo (Falco femoralis) y el Aguilucho alas largas (Geranoaetus albicaudatus).

 

Si bien su estado de conservación no reviste preocupación, la pérdida de los pastizales naturales por cambio de uso del suelo, como puede ser las forestaciones en el nordeste de Corrientes y sur de Misiones, o   mal manejo de las prácticas ganaderas (sobrepastoreo, quemas recurrentes) podrían representar algún grado de amenaza o disminución de sus poblaciones a mediano o largo plazo.

 

Conservemos el buen estado de los pastizales para poder seguir observando a este carismático pájaro, como tantos otros que aún habitan el sur misionero. Solo basta con salir a las periferias de la ciudad o al campo y detenerse en los pastos altos, para deleitarnos con la gran diversidad de avifauna. Cuidémoslo.

 

 

Por Damián Lozano y Alejandro Di Giácomo / Aves Argentinas

 

Foto de portada: Damián Lozano

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