La rabia continúa presente en Argentina y, aunque puede prevenirse mediante la vacunación, el virus sigue circulando en la fauna silvestre. En este contexto, el contacto entre animales domésticos y murciélagos constituye una de las principales situaciones de riesgo, por lo que mantener al día las vacunas de perros y gatos resulta fundamental.
La importancia de sostener estas medidas vuelve a ponerse de manifiesto este 28 de septiembre, cuando se conmemora el Día Mundial de la Rabia, una fecha que también recuerda el aporte de Louis Pasteur y el desarrollo de la vacuna contra esta enfermedad.
Un virus que todavía circula
La presencia de la rabia en el país requiere mantener la vigilancia incluso cuando los casos registrados no sean frecuentes.
Los murciélagos tienen un rol central en este proceso, ya que constituyen el principal reservorio de la rabia para perros y gatos en Argentina. Además, un animal infectado no necesariamente presenta señales evidentes, por lo que un encuentro con una mascota puede pasar inadvertido.
La vacunación protege a los animales y a las personas
En Argentina, la vacunación antirrábica de perros y gatos es obligatoria. La primera aplicación corresponde a partir de los tres meses de edad y debe renovarse todos los años.
El cumplimiento de este esquema permite proteger a los animales de compañía frente al virus y, al mismo tiempo, disminuir las posibilidades de transmisión hacia las personas que conviven con ellos.
La dimensión de este problema también se refleja en los registros internacionales. Cerca del 95% de los casos de rabia en personas se atribuyen a perros y alrededor del 40% de las víctimas son niños. Por eso, la vacunación constituye una de las principales herramientas para prevenir la enfermedad.
Qué hacer si una mascota entra en contacto con un murciélago
Ante un posible contacto entre un perro o un gato y un murciélago, la recomendación es consultar de inmediato con un veterinario e informar cuál es el estado de vacunación de la mascota.
En el caso de encontrar un murciélago que presente comportamientos inusuales, como un vuelo errático, no se debe intentar manipularlo directamente. La situación debe ser comunicada a las autoridades locales.
Si una persona sufrió una mordedura, es necesario lavar la zona afectada con agua y jabón y recurrir rápidamente a la atención médica.
La prevención depende, en buena medida, de mantener la vacunación de los animales y de actuar con rapidez frente a posibles exposiciones.
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