El circuito Garganta del Diablo, uno de los principales atractivos del Parque Nacional Iguazú, permanece cerrado desde el 3 de agosto como medida preventiva ante el incremento de las lluvias y el consecuente aumento del caudal del río Iguazú.
La decisión fue adoptada por la Administración de Parques Nacionales (APN), la Agencia Federal de Emergencias (AFE) y el Gobierno de Misiones, en coordinación con la empresa concesionaria Iguazú Argentina S.A., con el objetivo de priorizar la seguridad de visitantes y trabajadores y preservar la infraestructura del tradicional circuito de pasarelas.
El impacto de El Niño en la región
El fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial y puede generar modificaciones en los patrones de precipitaciones en distintas partes del mundo.
En la región del Litoral argentino, estos episodios pueden favorecer períodos de mayores lluvias, crecidas de los cursos de agua y un incremento acelerado de los caudales. En el caso del río Iguazú, la situación requiere especial atención debido a que aproximadamente el 98% de su cuenca se encuentra en Brasil y el 2% en Argentina.
Ante una crecida significativa, el agua puede avanzar rápidamente sobre el área de las pasarelas y generar condiciones inseguras para quienes recorren el circuito Garganta del Diablo.
Un operativo preventivo para preservar las pasarelas
Como parte del protocolo de seguridad, se dispuso el retiro de pisos y barandas de las pasarelas, con el propósito de evitar daños y facilitar su posterior reinstalación una vez que las condiciones del río vuelvan a ser seguras.
Los componentes retirados son trasladados y resguardados en un sector seguro ubicado en la estación ferroviaria Garganta del Diablo. Paralelamente, se mantiene un monitoreo permanente de la evolución del caudal y del estado de la infraestructura.
El cierre se limita al circuito Garganta del Diablo, mientras que el resto del Parque Nacional Iguazú continúa abierto al público, permitiendo a los visitantes acceder a otros circuitos, recorridos y miradores del área protegida.
Iguazú mantiene su atractivo turístico
La medida preventiva se produce en un contexto de fuerte movimiento turístico en el destino. Durante julio, en pleno receso invernal, el Parque Nacional Iguazú recibió más de 143.000 visitantes, consolidando a Puerto Iguazú entre los destinos turísticos más elegidos del país.
Desde las autoridades remarcaron que el cierre busca evitar riesgos y preservar una infraestructura fundamental para la actividad turística. Una vez que el nivel del río y las condiciones de seguridad lo permitan, las pasarelas podrán ser reinstaladas y el circuito volverá a recibir visitantes.
Prevención frente a eventos climáticos extremos
El cierre de la Garganta del Diablo también pone de relieve los desafíos que enfrentan las áreas protegidas ante fenómenos climáticos cada vez más intensos y variables.
La planificación preventiva permite reducir riesgos tanto para las personas como para la infraestructura y contribuye a preservar un sitio de enorme valor natural y turístico, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
En este escenario, la articulación entre organismos nacionales, provinciales y el sector privado resulta clave para sostener la actividad turística bajo condiciones seguras y fortalecer la capacidad de respuesta frente a eventos hidrológicos extremos.
La decisión de cerrar temporalmente uno de los principales atractivos de Iguazú refleja, en definitiva, una estrategia de prevención y adaptación, priorizando la seguridad y la conservación del patrimonio natural por sobre la continuidad de una actividad turística cuando las condiciones ambientales no son adecuadas.
Tal vez te interese leer: https://valorambiental.com.ar/antartida-registra-su-dia-mas-gelido/






