Casi 100 familias rurales de San Pedro mejoraron de manera significativa el acceso al agua gracias al proyecto «Restaurando la Selva Misionera para las Personas y la Naturaleza», impulsado por la Fundación Vida Silvestre Argentina. A partir de distintas intervenciones en infraestructura y un trabajo conjunto con las comunidades, el volumen de agua disponible en los hogares pasó de unos 300 litros diarios a más de 1.700 litros.
Antes de estas mejoras, muchas familias debían recorrer más de 500 metros para buscar agua en baldes y bidones, depender de vecinos o utilizar vertientes con escasa disponibilidad. Actualmente cuentan con acceso estable a agua para consumo —previa ebullición o cloración—, además de disponer del recurso para higiene y producción.
Trabajo conjunto con las familias
La iniciativa es desarrollada por la Fundación Vida Silvestre Argentina junto con el INTA y la Municipalidad de San Pedro. El proyecto busca avanzar en la restauración de la selva misionera y la conservación de la biodiversidad mediante acciones que también promueven el desarrollo sostenible de las comunidades rurales.
En ese marco, se ejecutaron mejoras en los sistemas de captación, almacenamiento y distribución de agua provenientes de vertientes naturales. Cada intervención fue planificada de manera individual, teniendo en cuenta las características de cada chacra, la ubicación de las fuentes de agua y las necesidades de las familias.
«Para muchas familias de la zona, acceder al agua implicaba, hasta hace poco, recorrer más de 500 metros con baldes y bidones, depender de vecinos o utilizar vertientes con escasa disponibilidad», señaló Lucía Lazzari, coordinadora de Biodiversidad de la Fundación Vida Silvestre Argentina. Además, indicó que las soluciones fueron diseñadas caso por caso, luego de un relevamiento previo y mediante un diálogo permanente con las familias para garantizar agua de mejor calidad y en cantidad suficiente.
Obras para mejorar el abastecimiento
Los trabajos incluyeron la protección de nacientes de agua, la construcción y mejora de reservorios, la instalación de sistemas de bombeo y tanques de almacenamiento, además de la adecuación de infraestructuras para llevar el agua directamente hasta las viviendas.
Como resultado, las familias cuentan actualmente con reservorios que almacenan poco más de 1.700 litros de agua destinados al consumo —tras hervirla o clorarla— y a la producción.
Mejores condiciones para las familias
Según el relevamiento realizado, algunas familias disponían de menos de 50 litros diarios y debían transportar el agua desde más de 500 metros de distancia. Ahora cuentan con sistemas que permiten disponer del recurso directamente en sus hogares.
Este cambio representa mejores condiciones de higiene, una reducción del esfuerzo destinado al acarreo de agua y mayores oportunidades para fortalecer las pequeñas producciones rurales.
«Estas acciones forman parte de una visión integral del desarrollo sostenible que buscamos junto a las familias, donde se promueve la conservación y restauración de la selva de la mano de mejorar la calidad de vida de las comunidades locales», concluyó Lazzari.





